La retención de líquidos o edema es la consecuencia de la acumulación de agua en los tejidos de nuestro cuerpo.

Este problema es bastante común y se debe a un desorden hormonal para trasladar los líquidos de una zona a otra. El agua almacenada en nuestro organismo (acumulada en el intersticio y en el espacio subcutáneo) es la asociada con edemas y retención de líquidos en el tren inferior (piernas), normalmente inducida por un clima hormonal dominado por los estrógenos, ayudado por el exceso de sodio en la dieta y una deficiente circulación por el sedentarismo.
Cuando se considera una patología o afección, puede estar causada por problemas circulatorios, insuficiencia cardiaca congestiva y enfermedades renales o hepáticas, mientras que, si no es patológica, la causa puede ser una simple dilatación de las venas en épocas donde las temperaturas son más altas.

Los casos leves de retención de líquidos pasan desapercibidos o se confunden con un ligero aumento de peso corporal. Sin embargo, cuando se empieza a complicar, se producen una serie de síntomas que pueden reducir la capacidad para llevar a cabo algunas tareas cotidianas:
Los expertos recomiendan seguir algunos hábitos que nos pueden ayudar a contrarrestar la retención de líquidos:

Durante el embarazo, es muy común sufrir de edemas. Suelen producirse principalmente en el tercer trimestre del embarazo y en muchas ocasiones se agrava en el periodo inmediato al posparto. Habitualmente, esta sensación de hinchazón y pesadez suele aumentar al final del día. Hay que tener en cuenta que dos tercios del peso que la embarazada gana en la parte final de la gestación corresponde a líquido, por lo que es lógico que el sobrante se distribuya en el organismo.
En caso de estar sufriendo retención de líquidos, es muy importante que acudamos con un médico para recibir un tratamiento. Recuerda que cada cuerpo es diferente y necesita atención especializada, no te automediques.
Buen artículo
Muchas gracias Julio. Quedamos a la orden.