Este 10 de octubre se conmemora el Día de la Salud Mental, existen muchos factores que intervienen en nuestro bienestar mental. Sin embargo, uno de los más importantes es la resiliencia.

La resiliencia es la capacidad humana para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo. El primer punto importante a tener en cuenta es que la resiliencia no es una capacidad innata; es decir, no es algo que se tiene o no se tiene, sino que, afortunadamente, podemos aprender a desarrollarla.
Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financieros serios, etc. Son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional.
Aún así, las personas logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo. En esto radica la resiliencia mental.

¿Cómo podemos mejorar nuestra resiliencia mental?

Desarrollar resiliencia es un proceso por el que todos debemos pasar. Se necesita energía y claridad emocional. Con el tiempo, te darás cuenta de que tus reacciones son mejores de lo que fueron antes.
Gracias por tu aportación. Feliz semana.
A la orden Ainhoa, feliz semana para ti también.