La poliomielitis o polio, es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa, capaz de destruir el sistema nervioso y causar parálisis. Sin embargo, la mayoría de personas que están infectadas con polio no tienen síntomas y unas pocas tienen síntomas leves. Según la OMS, 1 por ciento o menos pueden desarrollar enfermedad paralizante.
En países pobres, subdesarrollados, y que no tienen acceso a la vacuna, la polio todavía es una preocupación, especialmente para bebés y niños.
La transmisión del poliovirus ocurre con más frecuencia del contacto fecal oral. Generalmente, esto ocurre del mal lavado de las manos o del consumo de alimentos o agua contaminada. Las secreciones respiratorias también propagan el poliovirus.

Diagnóstico de la poliomielitis y tratamiento: Los síntomas de la poliomielitis pueden parecerse a otras condiciones o problemas médicos. Además de un historial médico y examen físico completo, los procedimientos de diagnóstico para la poliomielitis pueden incluir los siguientes:
El tratamiento específico para la poliomielitis será determinado por el médico de tu hijo con base en:

A pesar de que hay prevención del poliovirus, no hay tratamiento para curar a los niños infectados. El tratamiento es de apoyo. Esto significa que los síntomas se pueden tratar para mejorar la comodidad y recuperación del niño. Las medidas de apoyo incluyen:

¿Se puede prevenir la poliomielitis? Las siguientes medidas de prevención ayudarán a prevenir la propagación del poliovirus:
Se pueden administrar dos versiones de la vacuna:

Siempre consulta con el pediatra de tu hijo con respecto a las vacunas.