Es una condición frecuente, desarrollada a largo plazo, caracterizada por la aparición en la piel de manchas o erupciones inflamadas y enrojecidas, que usualmente producen picazón. Esta suele iniciar durante la infancia, siendo más frecuente en ese periodo. A pesar de ello, esta suele presentarse en forma relativamente frecuente en adultos que la hayan padecido durante la niñez.
En general, esta es una condición frecuente en personas con otros padecimientos, incluyendo alergias alimenticias, asma y rinitis alérgica, frecuentemente desarrollándose antes que estas se desarrollen. Esto se conoce como marcha atópica y se debe, en todos los casos, a reacciones alérgicas. En niños, es frecuente que exista algún familiar en primer grado (o sea padre, madre o hermanos) que padezca de la enfermedad o de otras condiciones alérgicas.

Los distintos síntomas de dermatitis atópica suelen presentarse en forma intermitente (o sea, aparecer y desaparecer por periodos de tiempo variables). En ocasiones sus síntomas pueden presentarse en forma inesperada o sin una razón clara.
El principal síntoma de dermatitis atópica es el desarrollo de áreas de picazón severa y persistente en la piel. Esto suele acompañarse de la aparición de áreas resecas, enrojecidas, inflamadas o endurecidas en la piel, cuya apariencia y localización puede variar en relación a la edad del paciente, su severidad y la existencia de infecciones adicionales en los sitios afectados, entre otras cosas. Frecuentemente, las áreas afectadas enrojecidas se tornan pálidas al hacer presión sobre ellas, pareciendo desaparecer.
En niños menores de 2 años, es frecuente que las áreas afectadas se presenten en la cara, cuello, cuero cabelludo, manos o pies. En cualquier grupo de edad, es frecuente que las alteraciones se presenten en áreas de flexión como la parte interna de codos o rodillas, usualmente sin afectar las axilas o la ingle. De igual manera, es frecuente que existan cambios en la piel de los párpados, palmas de las manos, alrededor de los labios y cerca de las orejas. Ocasionalmente las lesiones son más evidentes o se endurecen alrededor de áreas con pelo.
El rascado, manipulación o contaminación de las lesiones puede resultar en sangrado o daño en las capas superficiales de la piel. Esto puede resultar, por su parte, en la aparición de costras, cicatrices o ampollas, así como en el desarrollo de infecciones bacterianas en las zonas dañadas.

Como mencionado anteriormente, esta condición tiene una relación y un origen en común con otros padecimientos alérgicos. Ello significa que el organismo reacciona excesivamente ante la presencia de algún agente externo que detecte como potencialmente peligroso, produciendo una reacción de inflamación que da origen a los síntomas de la enfermedad. Ocasionalmente, los síntomas de dermatitis atópica en niños pueden desaparecer completamente al alcanzar la adultez.
El diagnóstico de dermatitis atópica depende de la información que la persona proporcione a su médico sobre sus síntomas y el tiempo de duración de estos, complementada por la evaluación médica de las áreas afectadas en la piel.
En general y la existencia de antecedentes de presentar otras alergias, de familiares en primer grado con alergias, acompañados por los síntomas de la condición y la presencia de áreas afectadas con las características antes mencionadas suelen indicar el padecimiento de dermatitis atópica. Es posible, en algunas ocasiones, que el médico necesite realizar exámenes de sangre o biopsias de piel para confirmar el diagnóstico y descartar otros posibles diagnósticos.

No existen medicamentos o métodos para el tratamiento definitivo de dermatitis atópica. El tratamiento de la condición se basa en el alivio de síntomas con distintas cremas o ungüentos humectantes o con medicamentos, los cuales deben ser utilizados como mínimo hasta la desaparición de las molestias. En casos más severos, es posible que el médico recete medicamentos especiales para ayudar a manejar la enfermedad.
Es importante que toda persona que haya sido diagnosticada con dermatitis atópica o sospeche padecer de la enfermedad siga una serie de recomendaciones entre las que se encuentran:

Si presentas alguno de los síntomas indicados, visita a tu medico de confianza. Recuerda que en Blue Medical contamos con médicos profesionales.