La rinitis alérgica

La rinitis alérgica se deriva de los alérgenos que se encuentran en el aire, causando que la mucosa nasal se inflame y produzca síntomas muy molestos.
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Un alérgeno puede ser cualquier cosa que cause una reacción alérgica. La rinitis causada por la alergia puede ser tanto estacional como perenne. En el primer caso, los síntomas aparecen de forma ocasional o únicamente durante determinadas estaciones provocados por alérgenos como algunos alimentos y el polen; en el segundo caso, se dan por la sensibilización a uno o más elementos alergénicos presentes permanentemente en el entorno, como, en mayor o menor medida, los ácaros y los animales domésticos.
La rinitis alérgica estacional es una patología con mayor incidencia durante la primavera y en entornos al aire libre. En esta época del año, la intensidad de los síntomas como los estornudos, el picor de ojos y de paladar van en aumento, y pueden llegar a generar episodios de fatiga.
Las alergias al polen más comunes son la de polen de ciprés, platanero, olivo y gramíneas. La repetida exposición al alergeno deteriora la mucosa nasal, resultando en hipersensibilidad, motivo por el cual los síntomas se presentan en respuesta a bajos niveles de alergenos o irritantes inespecíficos (perfumes, humo de tabaco, cambios bruscos de temperatura, etc.)
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Sus síntomas de la rinitis pueden variar, dependiendo de la gravedad de sus alergias. Los síntomas pueden incluir:

  • Estornudos
  • Tos
  • Picazón (principalmente ojos, nariz, boca, garganta y piel)
  • Goteo nasal
  • Congestión nasal
  • Dolor de cabeza
  • Presión en la nariz y las mejillas
  • Oídos tapados y aturdidos
  • Dolor de garganta
  • Ojos acuosos, rojos o hinchados
  • Ojeras debajo de los ojos
  • Problemas al oler
  • Urticaria

La rinitis alérgica puede durar varias semanas, más que un resfriado o la gripe. No causa fiebre. La secreción nasal de la fiebre del heno es delgada, acuosa y clara. La secreción nasal de un resfriado o la gripe tiende a ser más espesa. La picazón (principalmente en los ojos, la nariz, la boca, la garganta y la piel) es común con la fiebre del heno, pero no con un resfriado o la gripe. El estornudo es más prominente con la fiebre del heno. Incluso puede tener ataques severos de estornudo.
El tratamiento de la rinitis alérgica incluye control ambiental con remoción del alergeno, antihistamínicos orales y locales, anticolinérgicos, cromoglicato disódico y nedocromil sódico tópicos, corticoides sistémicos y tópicos, antagonistas de los leucotrienos e inmunoterapia específica.
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Sabemos lo incómodo que es sufrir esta patología, al reconocer los primeros síntomas de rinitis, te recomendamos visitar al especialista, él te realizará una evaluación y te recetará un tratamiento específico.

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